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El Liberalismo del Siglo XXI.

Nunca, ni en sus inicios durante la Ilustración, el Liberalismo habló de nuevas sociedades perfectas y finales.

El liberalismo busca incluir valores a la política, y estos valores son la libertad individual y la tolerancia, y ninguna de estas necesitan de utopías para ser alcanzadas. La libertad y la tolerancia son valores que permiten la asociación de los seres humanos, son inherentes de la persona humana y humanizan e individualizan a la sociedad.

El liberalismo considera que el individuo y la sociedad están en un desarrollo continuo y este desarrollo depende en gran parte por la razón y por el sistema político, en ese orden.

Al contrario de otras ideologías, el liberalismo considera al ser humano importante por su individualidad, y que convive con sus semejantes para que se generen las políticas y los valores que permiten el desarrollo tanto del individuo como de la sociedad misma.

Los enemigos del liberalismo lo han confundido de manera maligna con una serie de condiciones económicas que solventaron el fracaso de las medidas económicas de tipo socialistoides de los años 80 del siglo XX, lo que se dio por llamar neoliberalismo. Eso hace necesario que los liberales vuelvan a replantearse, sin olvidarse de sus principios originales, sus valores.

Además, los nuevos populismos como el denominado Socialismo del Siglo XXI, han dado un giro preocupante en Latinoamérica. El Socialismo del Siglo XXI no se ha escondido en sus pretensiones desde el principio, nuevamente buscan establecer el modelo económico socialista y el sistema social comunista, pero supieron confundir estos objetivos disfrazándolos con un revanchismo populista al utilizar un discurso antiamericano y antiliberal.

Esto también obliga a los liberal a replantearse, por lo que es necesario definir primordialmente que es necesario continuar defendiendo y fortaleciendo al gobierno de las instituciones -entiéndase de las leyes-, que este debe seguir siendo el norte liberal. Esto significa continuar siendo liberales, que se debe continuar defendiendo la institucionalidad, la vida desde su concepción, la familia, el mercado, las libertades, la tolerancia, la propiedad, la igualdad ante la ley y todas las demás instituciones cuya finalidad sea la de potenciar la autonomía de los individuos.

El liberalismo es fuerte, América Latina no se ha rendido ante el Socialismo del Siglo XXI, e incluso en los países donde ellos gobiernan se mantienen organizaciones políticas que defienden la libertad, debe quedar claro que no ha triunfado el totalitarismo.

Pero es necesario que los liberales dejemos de estar dormidos políticamente, que es necesario organizar los esfuerzos para consolidar el discurso, que es urgente crear el Liberalismo del Siglo XXI para mantener los valores de la sociedad y los valores de la libertad.

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