La atención de las demandas del sector social es vista como una forma de prevenir numerosos conflictos sociales. Además, debemos reconocer la necesidad de crear programas sociales enfocados a los grupos más pobres.
El problema es que no debemos olvidar los recursos. Los programas sociales son un sector que requiere de un flujo de caja muy bien diseñado. El sector social es el área del Estado que requiere de las reformas más urgentes y profundas. Mucho más profundas y urgentes que cualquier otro sector. Pero que deben hacerse de manera inteligente. No debe confundirse con una caridad para medir lo bueno que puede ser un Presidente, su partido político y sus aliados. Así de simple es la cosa. Además, un gobierno capaz de darte todo, es capaz de quitarte todo.
El país invierte en el sector social, de acuerdo al presupuesto 2011, más de 1,742 millones de dólares, el 38.7%, pero ¿qué obtiene al país? Realmente poco se ha evaluado el impacto de la inversión social y en algunos casos es evidente que la situación va de mal en peor. La educación pública no está respondiendo a lo que las familias requieren, y los hospitales no funcionan, y si antes no estaban bien, ahora están peor. Sin embargo, el planteamiento de cambio educativo y de reforma del sector salud es ideológico, no con el objetivo claro del desarrollo nacional. Los agujeros negros de la política social son innumerables, por ejemplo, una tesis realizada en FLACSO demuestra que no existe impacto de los Programa de Alimentación Escolar sobre la asistencia de los niños a la escuela. Ese es un ejemplo de agujero negro en política social.
No se trata de no hacer nada en lo social, pero más recursos a este sector, sin un programa serio de reformas, sin una calificación de programas en términos de su verdadero impacto es la política macroeconómica, es únicamente populismo que a la vuelta de la esquina tiene costos políticos y económicos insospechados.
Estoy de acuerdo en que se requiere aumentar la inversión social, pero más recursos para un sector social ineficiente, que no tiene ninguna orientación de política, que carece de prioridades y que vive tentado por el clientelismo, no es la salida correcta. Es arrojar dinero a un barril sin fondo.
Lo peor es que invertir en ese “barril sin fondo”, inversión que significa millonadas de recursos, no ha dado resultado para combatir la pobreza. Entonces responder a las demandas sociales es correcto, lo que no es correcto es como se está haciendo. Se ha convertido en un gasto que no retribuye, así como tampoco lo hace la corrupción.
Es necesario que busquemos otras formas para resolver las demandas sociales y para combatir la pobreza, pero eso significa cambiar esquemas mentales. Por ejemplo se dice que la pobreza aumenta la delincuencia, ¿no será al revés? ¿Que la delincuencia dificulta que sectores sociales salgan de la pobreza? Se dice que es buena la entrega de paquetes escolares, ¿ha disminuido la deserción escolar?. La entrega de alimentación escolar, ¿Ha disminuido la desnutrición?
No se trata de no hacer nada por los más desprotegidos, se trata de encontrar formas de apoyarlos para que sean un puntal para el desarrollo y que el gasto social deje de ser un barril sin fondo.

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